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¿Cómo implementar una actitud innovadora en tu equipo?

Los líderes actuales necesitan implantar una “actitud creativa o innovadora” en cada uno de sus colaboradores, con independencia de a qué se dedique ese profesional, pues está demostrado que la capacidad de innovar de las empresas les facilita seguir siendo competitivas; por tanto, no podemos hacer como antaño que se dejaba la innovación en manos de unos pocos (los de I+D+I).

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Ser o no ser un promotor del cambio: Esa es la cuestión

El entorno complejo, incierto y globalizado sacude las empresas generando dinámicas de cambio constantes de tal forma que nuestra “agilidad ante el cambio” es una garantía de supervivencia profesional y, depende de cómo la manejemos, puede ser una oportunidad de consolidarnos o de garantizar unos apasionantes próximos años.

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¿Cómo vas de Innovación?

¿Qué diferencia a Jeff Bezos (Amazon), Pierre Omidyar (e-Bay), Alan George Lafley (Procter & Gamble) o Marc Benioff (Salesforce) (por poner un ejemplo de exitosos ejecutivos y emprendedores) del resto de los mortales (al margen del saldo de sus cuentas corrientes)?

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¿Eres un líder indispensable?

La frase “nadie es indispensable” circunscrita en el ámbito laboral siempre me ha llamado la atención; la he oído repetidas veces y “en parte” estoy de acuerdo pues los profesionales pueden “sustituirse” y esto todos lo hemos visto; en cambio, hay algunos profesionales (una pequeña minoría respecto del global) que cuando por un motivo u otro han dejado una empresa o proyecto, el vacío que han ocasionado ha sido tan enorme como el de un “agujero negro”, imposibilitando a sus sucesores mantener los anteriores estándares en los ámbitos de la calidad, de los resultados o de las personas.

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Innovación, Creatividad y Liderazgo

El entorno actual de hipercompetitividad necesita que todo líder, al margen de dominar los diferentes conocimientos necesarios para operar en su negocio, también sepa cómo solucionar problemas y cómo crear nuevas formas de pensar y de actuar que aporten valor a su empresa. Esta innovación podrá enfocarse en varios aspectos diferentes: en la cultura de la empresa (para hacerla adaptable al entorno y atractiva tanto para profesionales que trabajen en ella como para clientes que la hagan rentable y por tanto sostenible), en los productos o servicios, en las normas, en los procesos, en la gestión del riesgo y del error y en un sinfín de cosas más.

“La creatividad puede, de manera general, ser definida como el proceso de producir algo que es a la vez original y que vale la pena”
Robert J. Sternberg

He podido observar que poco a poco los líderes con los que interactúo (o al menos una parte importante de ellos) han dejado atrás (por suerte) “mitos erróneos” vinculados a la creatividad, como por ejemplo:

  • Es un “don” que se “tiene” o que no se “tiene”.
  • Es algo propio solo de “artistas”.
  • Para ser creativo debes ser un “experto profesional” en este ámbito.
  • El perfil de creativo es algo así como un individualista, bohemio, emocionalmente inestable y algo freaki.

Algo que también escucho con frecuencia y que acepto plenamente es que pueden haber personas que tengan un mayor potencial “natural” para la creatividad, pero esto no lo diferencia de cualquier otra habilidad o disciplina, ya sea hablar en público, saber negociar o aprender un nuevo idioma. Otro aspecto de vital importancia para cualquier profesional que quiera evolucionar en el dominio de la creatividad es la opinión que tiene sobre si mismo, pues será difícil que sea creativo si ni él mismo se lo cree.

Por suerte, estos mitos y algunos otros han sido ya superados y, a día de hoy, es aceptado por una gran mayoría de personas que la creatividad es una habilidad como cualquier otra, por tanto se puede conseguir una importante mejora si se tiene disciplina para practicarla; un aspecto altamente positivo y muy a tener en cuenta en la mejora de la creatividad es la multitud de herramientas que están al alcance de todos nosotros para que evolucionemos en este ámbito.

Por tanto, eliminados los “mitos” y con un entorno competitivo que pide a gritos nuevas formas de hacer las cosas, mejor será que empecemos a poner “hilo a la aguja” en nuestra creatividad, si es que ya no lo estáis haciendo; por tanto empiezo dando respuesta a algunas preguntas…

¿Qué diferencia hay entre creatividad e innovación?

Para mí una buena definición de creatividad es la siguiente: “capacidad de engendrar algo distinto mediante asociación o generación de nuevas ideas orientadas a encontrar una solución alternativa, diferente u original que satisfaga un determinado propósito”; por tanto, la creatividad pertenece al “mundo de las ideas”, o sea, que tiene cierto componente “conceptual” o teórico y está vinculado a liberar el potencial de nuestra mente aportando nuevos enfoques. En cambio una definición de innovación sería: “es la fase de implementación en la que un producto, concepto o servicio es construido con la intención de aportar determinado valor a un colectivo”, por tanto estamos hablando de convertir una “idea” en algo “tangible y productivo” que aglutina la invención de algo nuevo o diferente sumado a alguna forma de difusión o comercialización para cubrir una necesidad o fin.

Innovación

La creatividad es algo subjetivo y por tanto difícil de medir a nivel cualitativo, en cambio la innovación, al ser mucho más tangible también es más fácil de medir; por cierto, si la innovación no aporta valor, no es innovación.

¿Qué es innovación incremental y qué es innovación disruptiva?

Por innovación gradual o incremental se entiende como: “la integración de pequeñas mejoras que producen una mayor eficacia o eficiencia de un producto, proceso o servicio o que aporten una satisfacción adicional al usuario o cliente”. Este tipo de innovación ha sido muy típica en Oriente y en concreto en empresas japonesas como Toyota; un ejemplo de este tipo de innovación sería la creación de una variable “light” de un producto ya existente.

En el caso de innovación disruptiva, una definición podría ser: “es el producto o servicio que irrumpe con un cambio de paradigma transformando radicalmente los procesos o dinámicas existentes hasta la fecha y alterando radicalmente el sector o nicho de mercado en el cual aparece”; un ejemplo de este tipo de innovación en el siglo pasado fue la aparición de la telefonía móvil o de Internet; actualmente el modelo de negocio de Amazon o la irrupción de redes tales como WhatsApp o Twitter son claras muestras de este tipo de innovación que se da con mayor frecuencia en Occidente.

“La formulación de un problema es frecuentemente más esencial que su solución, que puede ser tan solo un asunto de destreza matemática o experimental. Plantearse nuevas cuestiones, nuevas posibilidades, ver viejos problemas desde un nuevo ángulo, requiere una imaginación creadora y marca un avance real en la ciencia”
Albert Einstein

¿Qué diferencia hay entre el pensamiento convergente y el divergente?

El pensamiento convergente (también llamado lógico o convencional) se localiza en el hemisferio izquierdo del cerebro. Es el tipo de pensamiento común que induce a una respuesta automática y por tanto no genera soluciones diversas a los problemas, sino que utiliza un vía lógica que facilite una solución definitiva y única (por ejemplo la resolución de una operación matemática); este tipo de pensamiento es vital en nuestro quehacer diario y es el que más utilizamos pues sigue patrones o secuencias lógico-racionales que nos permiten conseguir soluciones. En el ámbito empresarial, el pensamiento convergente ha sido el precursor de muchos inventos y de avances en el desarrollo tecnológico.

 

El pensamiento divergente o lateral se localiza en concreto en el hemisferio derecho de nuestro cerebro. Este tipo de pensamiento se vale de estrategias o técnicas poco ortodoxas (mapas mentales, brainstorming, etc.) para hacer aflorar de modo libre y espontáneo múltiples opciones y enfoques, por ello es un requisito indispensable en todo proceso creativo. En el ámbito de la innovación, el pensamiento divergente es imprescindible pues supone aportar cosas nuevas o diferentes que marquen diferencias con nuestra competencia y aporten valor al cliente final.
Un aspecto a tener en cuenta es que si bien el pensamiento divergente es básico en el proceso creativo, no podemos menospreciar las prestaciones del pensamiento convergente para conseguir los más óptimos resultados.

Por último 10 consejos rápidos (hay muchos más si miras en la red) que he probado y que a mí me han resultado útiles para ser más creativo:

  1. Tribu: rodéate de personas creativas o al menos que estén interesadas en la creatividad. Comparte e intercambia ideas y experiencias con ellos.
  2. Salta al vacío con red de seguridad: pierde el miedo a equivocarte y experimenta en situaciones “bajo control” donde el error o fracaso no tengan un alto “peaje” pues necesitarás equivocarte mucho y rápido para evolucionar.
  3. Libreta de ideas: apunta tus ideas y haz cuotas de ideas al día o a la semana. Tenle tanto apego a tu libreta de ideas como a tu móvil: que esté siempre donde tú estés.
  4. Cuestiona, cuestiona y cuestiona. Vive en la pregunta: ¿qué pasaría si…? Cuestiona incluso lo que te sale bien, y por cierto, lleva también un registro escrito de tus cuestiones.
  5. Curiosea e interésate (como si fueras un “eterno aprendiz esponja”) por diversos temas de diferentes ámbitos: no te cierres en tu silo de conocimientos donde estás muy seguro y tienes el “control”. ¡Aprende cosas nuevas!
  6. Desafía tus creencias heredadas del siglo XX: desarróllate como persona mejorando tu autoconocimiento y tu autoconfianza, dos ejes clave para cualquier innovador.
  7. Sé inconformista: no aceptes la primera solución que te venga a la cabeza. Eleva tus estándares resolutivos aumentando la originalidad de tus respuestas “forzando” a tu mente a buscar nuevas opciones.
  8. Dale tareas a tu inconsciente: ya sabes que las “revelaciones mágicas” llegan cuando estás relajado. Ten presente en tu mente tus “retos creativos” en forma de pregunta y relájate haciendo alguna actividad placentera; ¡es posible que tarde o temprano te llegue un regalo!
  9. Practica, practica y practica: experimenta con las diferentes técnicas de creatividad existentes hasta que domines todas ellas y sepas cuál usar en cada momento.
  10. : busca, crea o diseña un entorno estimulante que facilite tu labor creativa.

¡Suerte en la estimulación de tu creatividad!

¿Cómo asumir y hacer asumir mayor responsabilidad personal?

Durante el desarrollo de los cursos de liderazgo que imparto, los managers muestran su reiterada queja o preocupación (que ha ido al alza en los últimos años) acerca de cómo pueden gestionar la falta de responsabilidad personal de algunos de sus colaboradores.

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10 Claves para ser un Líder Innovador

Actualmente cualquier profesional que viva absorto en el día a día y “enjaulado” en el “corto plazo” a buen seguro estará condenado a perder oportunidades y, en definitiva, a reducir su capacidad de aportar valor.

A veces es necesario trabajar más a menudo de lo que quisiéramos “apagando fuegos”, pero es importante que no se convierta en una “rutina”. Cuando esto nos ocurre, quizá necesitamos “pararnos” para “observar” nuestro entorno, los cambios que se suceden en él y qué potenciales necesidades tendremos nosotros o nuestros clientes para conseguir adelantarnos a oportunidades o amenazas y así seguir aportando valor y, por supuesto, que ello sirva para ser cada vez más competitivos. Por tanto…”pararse” es necesario e “innovar y anticiparse” es ¡imprescindible!

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Los 4 conversadores disonantes

Cada uno de nosotros, tiene una determinada forma de conversar que nos diferencia de “otros conversadores”. Nuestro particular estilo de “conversador” es una proyección del original ser humano que somos y en concreto, del mundo emocional que albergamos. Si bien, todos necesitamos tener competencia en conversar, si somos líderes, esta es una “necesidad vital” pues es mediante las conversaciones que “escuchamos”, “empatizamos”, “inspiramos” o “desarrollamos” a nuestros colaboradores o hacemos todo lo contrario.

Los conversadores disonantes son aquellos que por medio de determinados comportamientos consiguen generar emociones negativas (miedo, resentimiento, inseguridad…) en su interlocutor, lo contrario sería conversador resonante porque genera en su interlocutor emociones positivas (compromiso, ilusión, satisfacción…).

En este artículo, quiero mostrar cuatro perfiles distintos de líderes-conversadores que los he bautizado como conversadores disonantes; por “disonante” entendiendo que es por medio de determinados comportamientos que consigue “generar determinadas emociones negativas en su interlocutor”; un ejemplo de estas emociones o sentimientos disonantes serían: miedo, resentimiento, inseguridad, resignación, inquietud, tensión, impotencia, incomprensión, confusión etc… Lo contrario de “disonante” sería “resonante”, o sea, que por medio de los comportamientos de los cuales hace gala mientras conversa, genera en su interlocutor emociones positivas tales como compromiso, ilusión, satisfacción, orgullo, seguridad, interés, confianza, ambición, etc…

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7 Aceleradores para mutar de Líder NOVEL a Líder CONSOLIDADO

En los cursos de formación de liderazgo me encuentro con frecuencia profesionales jóvenes con gran ambición y gran prisa por “escalar” (líder consolidado) en la jerarquía de mando de su empresa. Es algo legítimo que bien encauzado puede beneficiar tanto al interesado como a su entorno.

Este artículo aporta algunos “aceleradores” en este proceso que a lo largo de mi experiencia he visto que “funcionan”; sin embargo, las estrategias que sugiero serán más aptas para profesionales “en proceso de construcción y noveles en el puesto” que para otro tipo de profesional más maduro, “trabajado” y con “largo recorrido” en su empresa actual. Por tanto, el target del artículo son esos jóvenes líderes que tienen aspiraciones y quieren evolucionar “todo lo rápido” que se pueda en la pirámide del poder o jerárquica.

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Rasgos del líder innovador

Desde hace varios años, con independencia del sector al cual pertenezcan, ya no quedan muchas empresas que estén dando resultados que no se hayan subido al “carro de la innovación”.

Los mercados maduros y globales, la feroz competencia en la mayoría de sectores, un cliente infiel cada vez mejor informado y con elevados estándares de satisfacción, son algunos de los motivos por los cuáles innovar es sinónimo de sobrevivir.

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